La teología de Bergoglio

 

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El pasado 7 de febrero, Su Santidad Benedicto XVI escribió una carta personal –que era reservada- al Prefecto de la Secretaría para la Comunicación de El Vaticano, Dario Edoardo Viganò, en la que explica porqué no accedía a escribir un comentario, como éste se lo pidió, exaltando la teología de Bergoglio, contenida en once opúsculos editados por Librería Vaticana.

La intención de Viganò era tener una constancia del Papa Benedicto XVI, en la que se exaltara la doctrina de Bergoglio exactamente en el quinto aniversario del inicio de su pontificado.

El lunes 12 de marzo, Viganò dió a conocer la respuesta de Su Santidad Benedicto XVI, pero ocultó intencionalmente una parte de la carta.

El martes 13, Associated Press, la principal agencia de noticias norteamericana, publicó que la Oficina de Comunicación de El Vaticano alteró la foto de la carta que Viganò envió a los medios de comunicación. AP protestó públicamente diciéndole a Viganò que la manipulación que hizo "cambió el significado de tal manera que violó lo estándares del periodismo".

En efecto, entre el final de la primera hoja de la carta, y la mitad de la segunda y la firma de Su Santidad Benedicto XVI hay un espacio demasiado grande para ser ocupado solamente por el párrafo omitido en el comunicado de prensa de Viganò.

El miércoles 14, Viganò tuvo que reconocer que sí había alterado la foto de la carta de Benedicto XVI entregada a los medios, y accedió vergonzosamente a publicar la parte intencionalmente omitida.

¿Qué había escrito el Santo Padre Benedicto XVI que Viganò no quiso publicar y se apresuró a cubrir en la foto?

Lo ocultado es la explicación de por qué Benedicto XVI no quiso leer nunca los once opúsculos teológicos ni intentaría leerlos en el futuro y de por qué, en consecuencia, se había rehusado a escribir "una breve y densa página teológica" de presentación y valoración de los mismos solicitada por Viganò.

El motivo aducido por Benedicto XVI en las líneas finales ocultados de su carta es la presencia, entre los autores de esos once opúsculos, del teólogo alemán Peter Hünermann, quien ha sido crítico implacable tanto de Juan Pablo II como del mismo Benedicto XVI como teólogo y Papa auténtico.

De Hünermann, profesor en la Universidad de Tubinga, se puede recordar que es autor, entre otras cosas, de un comentario del Concilio Vaticano II que está en las antípodas de la presentación de la interpretación de Ratzinger.

Es claro entonces que, a tenor de lo que escribe Benedicto XVI en la segunda mitad de su carta, también la primera mitad adquiere un nuevo significado, totalmente diferente del que Viganò pretendió acreditar en su mutilado y tendencioso comunicado de prensa.

Y se entiende todavía mejor lo que escribe Benedicto XVI sobre sí mismo y sobre Francisco si se lo confronta con la carta de Viganò a la cual respondió.

Esta es la parte que Viganò intencionalmente mutiló:
"Sólo al pasar quiero mostrar mi sorpresa por el hecho que entre los autores figure también el profesor Hünermann, quien durante mi pontificado se ha puesto en evidencia por haber encabezado iniciativas anti-papales. Él participó en forma relevante en el lanzamiento de la "Kölner Erklärung" [Declaración de Colonia], que en relación a la Encíclica "Veritatis Splendor" atacó en forma virulenta la autoridad magisterial del Papa, especialmente en cuestiones de teología moral. También la "Europäische Theologengesellschaft" [Sociedad Alemana de Teólogos] que él fundó, fue inicialmente pensada por él como una organización en oposición al magisterio papal. Posteriormente, el sentir eclesial de muchos teólogos impidió esta orientación, convirtiendo a esa organización en un instrumento normal de encuentro entre teólogos.
Estoy seguro de que usted comprenderá mi negativa y lo saludo cordialmente.
Suyo,
Benedicto XVI"

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Por cuanto a la primera parte de la carta de Su Santidad Benedicto XVI, que Viganó sí quiso publicar, se pueden hacer dos reflexiones muy interesantes, además de la obvia que resulta de la deshonesta manipulación del resto de la carta. Leamos el texto:

"Los opúsculos muestran, con razón, que el papa Francisco es un hombre de una profunda formación filosófica y teológica, y por eso ayudan a ver la continuidad interior entre los dos pontificados, aunque con todas las diferencias de estilo y de temperamento.
Sin embargo no puedo escribir sobre ellos una breve y densa página teológica, porque en toda mi vida ha sido siempre claro que he escrito y me he expresado solamente sobre libros que había leído verdaderamente. Lamentablemente, aunque sólo por razones físicas, no estoy en condiciones de leer los once opúsculos en un futuro próximo, por cuanto me esperan otros compromisos que ya he asumido".

La primer reflexión es que Su Santidad Benedicto XVI sí está leyendo y escribiendo acerca de todo lo que Bergoglio dice, hace y escribe, reflexiones que en su momento serán publicadas, en vida o muerte del verdadero Papa: "me esperan otros compromisos que ya he asumido".

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La segunda reflexión es más bien una pregunta: ¿qué es lo que garantiza que la "profunda formación teológica" de Bergoglio, a la que se refiere Su Santidad Benedicto XVI, sea correcta?. Quienes más han destruido la fe católica en estas últimas décadas ha sido "grandes" teólogos: Han Küng, Karl Rahner, Leonardo Boff, Bernhard Häring, Gustavo Gutiérrez, Charles Curran, Forcano, Masiá, etc, etc...

No nos dejemos engañar, al igual que en el cuento de Andersen, el emperador (Bergoglio) ha quedado al desnudo, y eso se lo debemos a su fiel escudero, Viganò. Algo serio está sucediendo en El Vaticano.