El 2012 en el mundo y en la Iglesia

Muchos hablan del 2012 sin saber del tema. Los alarmistas lo relacionan con el “fin del mundo”, los esotéricos lo refieren a un indefinido pero muy fascinante “salto cualitativo de la conciencia” hacia una vaga “era de luz” de la humanidad. La mayoría permanece dubitativa, constatando que, efectivamente, hay signos que señalan cómo la humanidad se adentra a una etapa, amarga y esperanzadora, del todo inédita.

Solsticio de invierno de 2012

La fecha del 21 de diciembre 2012 no representa el fin del mundo, sino la alineación geodésica del eje de precesión de la Tierra, con la línea del ecuador de la Vía Láctea. Esa alineación sucede cada 25,625 años, dentro de un gran movimiento de traslación del sistema solar dentro de la galaxia, y provoca una serie de alteraciones climatológicas fruto, entre otras causas, del multiplicarse de explosiones volcánicas submarinas y del consecuente incremento de humedad atmosférica. Dicha alineación, que los mayas y los egipcios calcularon con admirable precisión, provoca también una variación en las ondas electromagnéticas que llegan a la Tierra. Pero, desde luego, no tiene nada que ver con el fin del mundo. Después de 2012, la humanidad continuará por al menos 1,007 años más, como veremos.

 

Tampoco el 2012 representa un “salto cualitativo de la conciencia” de la humanidad, argumento que sugestivamente utilizan los esotéricos en razón de que el movimiento de traslación de nuestro sistema solar, arriba descrito, recorre una órbita elíptica divida en dos fases de 12,812.5 años cada una. Lo que ocurrirá el 21 de diciembre de 2012 es que estará concluyendo, en lenguaje metafórico, la “noche” de nuestro sistema solar, y estará comenzando el “día”. Esto da pie a toda una literatura pagana que habla de un “despertar” de la humanidad, una “evolución”, una mejora en las personas que “vibren” al unísono de esa “energía”, enmarcada en la veneración a la “madre Tierra” y en la Deep Ecology, con términos muy sugestivos pero cuya esencia los mismos esotéricos no logran definir.

No hablemos ya de quienes tienen el propósito político de establecer, hacia el 2013, un gobierno mundial centralizado y socialista. Durante el 2012 intensificarán sus acciones para provocar el caos, sobre todo mediante el terrorismo encubierto y el asalto al sistema financiero.

El designio de Dios no es ni el fin del mundo ni el salto cualitativo de conciencia. Ciertamente, en la Tierra habrá una era maravillosa de paz, de justicia y de santidad verdaderas, en la que Jesucristo gobernará sobre toda raza, lengua, pueblo y nación.

Pero ese reino glorioso será fruto de una intervención divina positiva y gratuita por parte de Jesucristo, con su retorno glorioso, no producto de un “salto cualitativo” de quién sabe qué conciencia por la conjunción de unos astros, o del predominio de indefinidos “seres de luz” que nos ayudarán a escalar a quién sabe qué niveles de supuesta “energía” positiva.

La regeneración de la humanidad no será fruto de ningún esfuerzo humano ni mucho menos de conjunciones cósmicas, sino de una acción directa de Dios, después del más profundo declive de la civilización occidental cristiana y humana en general.

De las cenizas de ese colapso de la civilización, y gracias a la segunda Venida de Jesucristo, surgirá la verdadera y nueva humanidad restaurada. Un paralelismo de lo que acontecerá al mundo, sucederá con la Iglesia. En el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC Nº 677) se afirma que se equivoca quien piensa que el Reino de Dios se realizará mediante un triunfo histórico de la Iglesia en forma de un proceso creciente. Al igual que su fundador, dice el Catecismo, la Iglesia deberá de pasar por su pasión y su muerte, para finalmente poder llegar a su resurrección.

Lo mismo se puede afirmar de la humanidad: ésta tendrá un declive hasta el colapso radical, y de esas cenizas, por efectos de la primigenia transformación arriba descrita, será rescatada por su Creador.

Desde luego que la acción divina no anula la libertad personal, el Reino se alcanza primordialmente en el corazón de cada creyente mediante la oración, los sacramentos y las obras buenas. Pero la instauración social de ese Reino es obra totalmente gratuita por parte de Dios.

Para conocer lo que ciertamente sucederá en el futuro no hay que ver al calendario Maya, sino las profecías de la Biblia. No solo el Apocalipsis de San Juan, sino también los otros libros del género apocalíptico (sobre todo Daniel, Isaías y Ezequiel) los cuales, si bien fueron inspirados en el Antiguo Testamento, se refieren a las cosas que están por venir.

Ezequiel, por ejemplo, profetizó cientos años antes de Cristo que Dios volvería a reunir a su pueblo (después de más de mil años de haber sido expulsados de la antigua Canaán), y los volvería a traer “a su tierra”. Esa profecía se cumplió el 14 de mayo de 1948, cuando se fundó el Estado de Israel en Palestina. En esa fecha iniciaron, bíblicamente hablando, los llamados “Últimos Tiempos”, que no se refiere al fin del mundo, sino a la conclusión de los actuales tiempos de la Iglesia o de las Naciones.

Lo que sigue, nos dice Ezequiel, será la así llamada “Guerra de Gog y Magog”, en la que Rusia y países árabes emprenderán una campaña militar conjunta contra Israel (Ez 38). El líder político que ponga fin a ese conflicto, mediante un acuerdo de paz, será un falso mesías a quien los judíos tomarán por salvador de Israel. Para los cristianos, ese falso mesías es el anticristo, el cual gobernará el mundo por siete años. Es al final de ese periodo, llamado por Jesucristo “la Gran Tribulación”, cuando se dará la Parusía, el retorno glorioso de Cristo. Será Él quien, en el Valle de Armaguedón, al norte de Israel, derrote al anticristo “con el soplo de su aliento”, e instaure su Reino en el mundo después de llevar a cabo el Juicio a las Naciones (que no debemos confundir con el Juicio Universal, el cual se dará después del fin del mundo y en Cielo).

¿Que sucederá en el 2012?

De 1999 a 2011 hemos vivido lo que podríamos llamar la “pre-tribulación”. Esta concluirá con el mayor declive de la civilización humana y con la Guerra de Gog y Magog descrita por el profeta Ezequiel (para nosotros la Tercera Guerra Mundial). En ese escenario, de 2013 a 2020 estaríamos viviendo la Gran Tribulación, los siete años del gobierno mundial del anticristo, y que culminan con el retorno de Cristo en el valle de Armaguedón para derrotar al anticristo e inaugurar su Reino de “mil años”.

Si queremos saber con más detalle lo que sucederá, tenemos que proyectar las situaciones humanas representadas por los cuatro jinetes del Apocalipsis: el caballo rojo es cabalgado por el jinete de la guerra, el negro simboliza el hambre, el bayo es el de las pestes y epidemias, por último, el jinete del blanco representa el engaño supremo del anticristo, quien al concluir la Guerra de Gog y Magog se posicionará como líder mundial.

Cabe destacar que el primero de los caballos, cronológicamente hablando, es el de la guerra, el mismo signo que Jesucristo dio a los discípulos como señal de que la Tribulación está ya por comenzar: “se levantará reino contra reino y nación contra nación” (Mc 13, 8). El caballo del hambre y de las pestes son consecuencias inmediatas y lógicas de la guerra.

Tercera Guerra Mundial

El profeta Ezequiel nos narra una situación en la que Rusia y las naciones árabes “del norte” (Irán, Libia, Turquía, Etiopía…) atacarán simultáneamente a Israel (Ez 38, 3-8, 16).

Previsiblemente, esa guerra será ocasionada por un ataque previo de Israel contra Siria. Ese embate, que fue profetizado por Isaías, aparentemente refleja una agresión nuclear, ya que la capital siria será completamente destruida: “He aquí que Damasco dejará de ser ciudad; será un montón de ruinas. Cesará el reino de Damasco, y lo que quede de Siria será como la gloria de los hijos de Israel, dice Yahvé de los ejércitos” (Is 17, 1-3; 9). También Jeremías y Amós señalan que Damasco será destruida por el fuego (Jr 49, 23-27; Am 1, 3-5).

Evidentemente, los profetas no mencionan naciones que no tienen que ver con el contexto judío de la época, como los EEUU, el Reino Unido, la OTAN, que lucharán del lado de Israel. Pero esa realidad provocará lógicamente que células musulmanas y socialistas enfurecidas se den al saqueo y la destrucción dentro de Europa, lo que conducirá a una gran prueba para El Vaticano y la Iglesia Católica entera, enmarcada en el caballo blanco del que hablaremos abajo.

Isaías establece una relación entre la devastación del Líbano que aún no acontece (Is 10, 23-25; 34) y la total destrucción de Damasco. Ambas naciones son asirias, y el Líbano ha estado esencialmente aliado a Siria.

Colapso económico y financiero

Los “rescates” y reparaciones de emergencia para solucionar la crisis de 2008-2009 alargaron un poco más la vida del sistema financiero, pero su derrumbe será mucho más dramático y doloroso.

 

A medida que los billones de dólares inyectados estos tres años vayan fluyendo, se irá creando un creciente río de inflación que ahogará implacablemente a la población. La situación para la economía familiar será mucho peor, y los gobiernos tendrán que enfrentar inquietantes disturbios sociales.

 

La población pagará las consecuencias de quienes irresponsablemente han abusado de que, en 1913, un grupo de banqueros internacionales haya quitado al Congreso estadounidense la facultad de emitir los dólares y se la hayan adjudicado a si mismo, y también pagaremos las consecuencias de que, en 1971, los EEUU hayan quitado el respaldo metálico a esos dólares (y al dinero de todo el mundo) pues, en la medida que es posible crear dinero de la nada, se han dedicado a multiplicarlo de forma exorbitante y dañina para el mundo entero.

 

En 2012, la irresponsable expansión de crédito y la exagerada creación de dinero ficticio llegarán a su fin inevitable, por lo que el sistema monetario y financiero internacional entrará en una colosal implosión. Por ello, no es exagerado afirmar que la civilización entera quedará en ruinas. No habrá distinción entre lenguas, religiones, etnias ó clases sociales, todos padeceremos las graves consecuencias de lo que se ha venido sembrando durante las últimas cuatro décadas.

Cisma de la Iglesia: dos Papas en Roma

Al inicio de estas reflexiones citamos el Catecismo de la Iglesia Católica, el cual nos dice que la Iglesia ha de pasar por su pasión y su muerte para finalmente llegar a su resurrección. Esa prueba consistirá en el más grave cisma que la Iglesia haya sufrido en su historia, un Papa legítimo y un antipapa líder de la “nueva iglesia”, ambos surgidos de un mismo Cónclave “confuso”.

 

El hecho de que el Papa Benedicto XVI concluya sus días al frente de la Iglesia provocará que la masonería eclesiástica y los cardenales liberales quieran imponer a su candidato. Comenzará entonces una dolorosa división en la que, como menciona el Tercer Secreto de Fátima, habrá “cardenales contra cardenales, obispos contra obispos, sacerdotes contra sacerdotes”. Ese cisma existe ya en la Iglesia, pero no se ha cristalizado aún públicamente. Esto sucederá, como dice San Pablo, una vez que sea quitado de en medio aquel que “retrasa” la manifestación pública del anticristo, el Papa: “Tan solo con quitar de en medio a aquel que lo retiene, entonces se manifestará el impío, a quien el Señor destruirá con el soplo de su boca y aniquilará con la Manifestación de su Venida” (2 Tes 2, 3-8).

 

En 1909, el Papa San Pío X confió a su secretario particular y a otros eclesiásticos cercanos una revelación muy especial: “He tenido una visión terrible: no sé si seré yo o uno de mis sucesores, pero vi a un Papa huyendo de Roma entre los cadáveres de sus hermanos. Él se refugiará incógnito en alguna parte y después de breve tiempo morirá una muerte cruel”.

 

Ese acontecimiento, que aún no ha sucedido, coincide casi literalmente con el contenido de la visión que tuvieron los niños de Fátima en 1917. A ellos, la Virgen María les mostró la escena de un obispo vestido de blanco huyendo de una ciudad en ruinas, sobre los cadáveres de muchos sacerdotes y laicos, para posteriormente ser asesinado.

 

Lo primero que salta a la vista es que ese hecho no ha tenido verificación, y que no se refiere, como El Vaticano quiso hacer creer el 26 de junio de 2000, al atentado que Juan Pablo II sufrió en 1981, ya que el Papa no huyó de Roma, esta ciudad no estaba en ruinas, no había cadáveres de sacerdotes y laicos por su camino, y no murió posteriormente asesinado.

 

Decía el Cardenal Luigi Ciappi, teólogo personal del Papa Juan Pablo II: “El Tercer Secreto se refiere a que la pérdida de la fe en la Iglesia, es decir, la apostasía, saldrá de la cúspide de la Iglesia”.

 

En palabras del P. Paul Kramer, “El antipapa y sus colaboradores apóstatas serán, como dijo la Hermana Lucía, partidarios del demonio, los que trabajarán para el mal sin tener miedo de nada”.

 

En la historia de la Iglesia han habido 37 antipapas, es decir, eclesiásticos elegidos ilegítimamente estando en vida el Papa legítimo. La gravedad de este cisma es que el contenido será eminentemente doctrinal. Puede ser que su génesis sea de poder, como una presión sobre el Papa legítimo para renunciar, o fingiendo su entierro cuando en realidad pudo huir de Roma. Pero lo grave será la oposición entre la nueva iglesia y la Iglesia de la Tradición, la iglesia adaptada al mundo y la Iglesia fiel.

 

Además de Fátima encontramos otras revelaciones privadas que coinciden con la profecía de los dos Papas en Roma, el cisma y la huida de Roma del Papa legítimo:

Ø      La más importante y conocida es la de San Francisco de Asís: “Habrá un Papa electo no canónicamente que causará un gran cisma. Se predicarán diversas formas de pensar que causarán que muchos duden, aún aquellos en las distintas órdenes religiosas, hasta estar de acuerdo con aquellos herejes que causarán que mi Orden se divida. Entonces habrá tales disensiones y persecuciones a nivel universal que si esos días no se acortaran, aún los elegidos se perderían”.

Ø      Juan de Vitiguero, en el Siglo XIII: “Cuando el mundo se encuentre perturbado, el Papa cambiará de residencia”.

Ø      Juan de Rocapartida, un siglo después: “Al acercarse el Fin de los Tiempos, el Papa y sus cardenales habrán de huir de Roma en trágicas consecuencias hacia un lugar donde permanecerán sin ser reconocidos, y el Papa sufrirá una muerte cruel en el exilio”.

Ø      Nicolas de Fluh, en el siglo XV: “El Papa con sus cardenales tendrá que huir de Roma en situación calamitosa a un lugar donde serán desconocidos. El Papa morirá de manera atroz durante su destierro. Los sufrimientos de la Iglesia serán mayores que cualquier momento histórico previo”.

Ø      El venerable Bartolomé Holzhauser, fundador de las sociedades de clérigos seculares en el Siglo XVIII: “Dios permitirá un gran mal contra su Iglesia: vendrán súbita e inesperadamente irrumpiendo mientras obispos y sacerdotes estén durmiendo. Entrarán en Italia y devastarán Roma, quemarán iglesias y destruirán todo”.

Ø      Las palabras de la Virgen reveladas en La Salette a Melania: “Roma perderá la fe, y se convertirá en la sede del Anticristo”.

Ø      La revelación recibida por la Madre Elena Aiello, famosa estigmatizada que fuera consultada con frecuencia por el Papa Pio XII: “Italia será sacudida por una gran revolución (…) Rusia se impondrá sobre las naciones, de manera especial sobre Italia, y elevará la bandera roja sobre la cúpula de San Pedro”.

Ø      La beata Ana Catlina Emmerick, religiosa Agustina, en 1820: “Vi una fuerte oposición entre dos Papas, y vi cuan funestas serán las consecuencias de la falsa iglesia, vi que la Iglesia de Pedro será socavada por el plan de una secta. Cuando esté cerca el reino del Anticristo, aparecerá una religión falsa que estará contra la unidad de Dios y de su Iglesia. Esto causará el cisma más grande que se haya visto en el mundo”.

Ø      Elena Leonardi, asistida espiritual del Padre Pio: “El Vaticano será invadido por revolucionarios comunistas. Traicionarán al Papa. Italia sufrirá una gran revuelta y será purificada por una gran revolución. Rusia marchará sobre Roma y el Papa correrá un grave peligro”.

Ø      Enzo Alocci: “El Papa desaparecerá temporalmente y esto ocurrirá cuando haya una revolución en Italia”.

Ø      La Beata Ana María Taigi: “La religión será perseguida y los sacerdotes masacrados. El Santo Padre se verá obligado a salir de Roma”.

Ø      La mística María Steiner: “La santa Iglesia será perseguida, Roma estará sin pastor”.

Ø      Las revelaciones en Garabandal: “El Papa no podrá estar en Roma, se le perseguirá y tendrá que esconderse”.

Ø      El P. Stefano Gobbi, místico y fundador del Movimiento Mariano Sacerdotal: “Las fuerzas masónicas han entrado a la Iglesia de manera disimulada y oculta, y han establecido su cuartel general en el mismo lugar donde vive y trabaja el Vicario de mi Hijo Jesús. Se está realizando cuanto está contenido en la Tercera parte de mi mensaje, que aún no ha sido revelado, pero que ya se ha vuelto patente por los mismos sucesos que estáis viviendo”.

 

Estas serán las pruebas más dolorosas del 2012: la Guerra, el Colapso financiero, y el Cisma de la Iglesia. Ese caos llevará a que la humanidad acepte voluntariamente el gobierno mundial del anticristo, el cual solucionará los problemas humanos con un nuevo orden mundial, bajo un gobierno mundial, el suyo. Así lo dijo Rockefeller, en 1994, en una cena en las Naciones Unidas: “Estamos en los inicios de una transformación global. Todo lo que necesitamos es una gran crisis, y las naciones aceptarán así el Nuevo Orden Mundial”. 

Por cuanto respecta a México, Dios ha permitido que la Gran Tribulación se sufra de manera anticipada. Y eso porque nuestra nación tiene un papel decisivo en los Últimos Tiempos. Por obra de la presencia de la Virgen de Guadalupe y por un designio ancestral, de aquí saldrá la renovación espiritual que habrá de transformar al mundo.

 

Por esta razón, el próximo presidente de México no será ninguno de los actuales candidatos, sino alguien que domine el tema del papel de México en los Últimos Tiempos. México se estremecerá por un nuevo Colosio y, por circunstancias inéditas, Dios se encargará de poner en la presidencia a la persona que requiere México para esa misión trascendente.

 

Desde el origen, Dios estableció enemistad entre la Mujer y la serpiente, prometiendo que aquella acabaría aplastándole la cabeza. Es ahora que seremos testigos del triunfo de la Mujer, que en el Apocalipsis aparece vestida de sol, con una corona de doce estrellas sobre su cabeza y la luna bajo sus pies, como en la mariofanía del Tepeyac. Es ahora que veremos cómo triunfa la verdad sobre la mentira, y cómo el Reino de Cristo en la Tierra se comienza a preparar ya en México, cuando el anticristo apenas se está preparando para intentar someter a todos bajo su Gobierno Mundial engañoso y apóstata. 

La mentira que pretenderán imponernos a partir del 2012 se desmoronará ante la cada vez más próxima llegada esplendorosa de Aquel que es “el Camino, la Verdad y la Vida”.

 

Así se nos prometió. Así va a suceder.