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Aborto es violencia

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El domingo de Pascua, en Plaza San Pedro, el Papa Francisco llevó a cabo un exorcismo, a un mexicano originario de Michoacán. Este joven, de nombre Ángel, de 43 años, casado y con hijos, lleva varios años poseído y obsesionado por demonios que lo atormentan continuamente.

En vano ha intentado obtener la liberación de varios sacerdotes, pero sin lograrlo. Desesperado, viajó a Roma para ver si el Papa podía hacerle el milagro. Lo acompañó el Padre Juan Rivas, L.C.

Estando en San Pedro, Ángel se sintió desvanecer, por lo cual lo sentaron en una silla de ruedas. El P. Juan pensó que era la ocasión ideal para llevarlo a la sección de enfermos y acercarlo al Papa.

Cuando el Papa pasó frente a ellos, el P. Juan se acercó y le dijo al Papa que Ángel era un atormentado y que nadie lo había podido liberar. Entonces el Papa intentó hacerlo. No lo logró, en parte porque fue algo improvisado, mientras que hay requisitos previos para poder hacerlo. Ángel cuenta que él vio que los demonios "se hacían chiquitos", pero siguieron allí.

El hecho es que a los dos días, el P. Juan hizo otro intento, llevándolo con el P. Gabriele Amorth, quien es el exorcista número uno en la Iglesia, autor de varios libros sobre exorcismo.

Ángel perdió el conocimiento durante el ritual y los demonios que trae dentro comenzaron a hablar en latín y en italiano con el Padre Amorth. Por esa conversación, el Padre Amorth logró saber lo que él mismo declaró a la prensa, a saber, que esa persona está poseída por cuatro demonios, y que esa posesión es una consecuencia y un signo.

Consecuencia, de que la jerarquía no hizo nada cuando se aprobó el aborto en la Ciudad de México. Y signo, de la liberación por la que México pasará una vez que se hagan actos de reparación y se hayan liberado las diócesis de la infestación que vino al país debido el aborto,  y cuyo efecto directo son los homicidios en México. Por cada aborto habría un asesinato de parte del crimen organizado, que entre otras cosas hacen sacrificios rituales y misas negras a la "santa muerte" para obtener la protección del demonio en el negocio del narcotráfico.

La liberación de México, señaló el P. Amorth, se obtendrá una vez que se hagan liberaciones en las diócesis, y una gran cruzada en que los mexicanos hagan reparación y se derogue la ley del aborto. Una mención particular se hizo de la Basílica de Guadalupe, señalando que la Santísima Virgen está muy ofendida de que en la Ciudad donde está su presencia, se estén cometiendo miles de abortos. Cuando Ella llegó a México, en 1531, se acabaron los sacrificios humanos y los demonios fueron expulsados, pero con la ley del abortohan vuelto y se han fortalecido, dado que cada sacrificio de bebés en el seno materno es una transgresión que ofende al Creador.

El P. Juan Rivas comentó a diversos medios que es urgente comenzar con una cruzada de reparación y de liberación en todas las diócesis del país, porque ningún esfuerzo del ejército o de la policía federal va a lograr acabar con el flagelo de la violencia hasta que no se vaya a la raíz que ocasionó ese mal. Mientras que los obispos no se arrepientan por su pecado de omisión, insiste, y los mexicanos ofrezcan humildemente su reparación y sufrimiento, el aborto y la violencia del crimen organizado seguirán creciendo.