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Bergoglio se jacta de su herejía

  • En mensaje videograbado convoca a la unidad y reconciliación con los protestantes, pero ignora totalmente la doctrina.

¿Sobre qué principios se debe construir esa "unidad"? ¿A qué acuerdo se llegará sobre:
- Presencia real de Jesucristo en la Eucaristía?
- Virginidad de María?
- Primado de Pedro?
- Libre examen y sola Escritura sin Magisterio?
- Sacerdocio de la mujer?
- Matrimonio de los sacerdotes?
- Justificación por la sola fe?

  • Dice que todo esto es solo "cosa de teólogos" por lo que esa "unidad" conducirá a la apostasía, la pérdida de la fe verdadera.
  • Se jacta en el momento que pronuncia una herejía: al demonio "no le interesa si somos evangélicos, ortodoxos, luteranos, católico, apostólicos, le interesa que somos hermanos y discípulos de Cristo". Falso. Lo que el demonio ha hecho es precisamente meter la división doctrinal entre los cristianos, y ahora confunde para reunificarnos en el desprecio e ignorancia de la verdad.

En un mensaje videograbado, Bergoglio demuestra practicar y promover la herejía del Irenismo, una de las tendencias modernistas que más daño ha hecho a la Iglesia.

El Irenismo (del griego "Irene" = paz), es la excesiva voluntad de conciliación y diálogo que lleva a ocultar la fe verdadera y diluir la propia identidad.

El término viene de la propuesta de Erasmo de querer conciliar el catolicismo y el protestantismo, y recientemente ha servido incluso para impulsar la idea de lograr una religión universal, presuntamente superadora de las diferencias que hay entre las distintas religiones. El anticristo y su falso profeta serán irenistas, es decir, pacifistas, conciliadores, ecologistas y ecumenistas. Bergoglio favorece la religión mundial que los precede ya de forma inmediata.

El Irenismo se desarrolla en la simulación y en el no querer manifestar que existe una verdad absoluta y una Iglesia verdadera.
 El Concilio Vaticano II condenó el Irenismo en el número 11 del Decreto Unitatis Redintegratio diciendo que "no hay nada tan ajeno al ecumenismo como ese falso Irenismo que daña la pureza de la doctrina católica y oscurece su sentido genuino y cierto". El Concilio IV de Letrán estableció: "Fuera de la Iglesia no hay salvación". Esto, desde luego, no excluye la misericordia divina, pero debe ser sostenido y proclamado a fin de que todos los cristianos alcancen la plenitud de la salvación que se encuentra en los sacramentos y en la única fe católica.

La verdad doctrinal y la exposición clara de toda la doctrina es esencial para la auténtica causa ecuménica, la cual debe tener como meta, como decía Juan Pablo II, "el restablecimiento de la plena unidad visible de todos los cristianos" (Ut unum sint, 77).

 Un catolicismo que esconde la verdad del Dios hecho hombre y fundador de la única y verdadera Iglesia, no sirve a la unidad, solo genera confusión y desconcierto.

Un irenista o contemporizador, como Bergoglio, proclama el diálogo a cualquier precio, sin condiciones, narcotizando a sus oyentes con un lenguaje políticamente correcto pero vacío de cualquier compromiso evangelizador. Construye los más rebuscados circunloquios para evitar una postura comprometedora. En un solo discurso tira a la basura la sentencia de San Cipriano: "Nadie puede tener a Dios por Padre, si no tiene a la Iglesia por Madre".

traidor

La herejía irenista de Bergoglio está llevando al relajamiento ideológico y ético, al no querer afrontar ningún cuestionamiento doctrinal "cosas de teólogos". Y es lo que más contribuye a una Iglesia relajada hasta el extremo sopor.

Lamentablemente, la propuesta de Bergoglio corresponde a la paz masónica en la que todas las religiones son iguales: diálogo, convivencia, negociación, tolerancia, hermandad cristiana y entendimiento superador de las diferencias. Al no querer abordar de hecho esas diferencias, todo queda en una ilusión humanista, un instrumento de astucia política que se suma a los enemigos de Cristo que trabajan en promover una nueva religión universal.

obispa

El 19 de diciembre de 2014, Bergoglio anuncia que en 2017 celebrará con los anglicanos, en El Vaticano, el V Centenario de la herejía luterana. El 5 de mayo de 2015, recibe a la obispa luterana Antje Jackelén.