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¿Por qué Benedicto XVI sigue siendo el Vicario de Cristo?

misa

  • A los cinco años de su renuncia (28 de febrero de 2013, anunciada el día 11) cabe recordar que el Papa Benedicto XVI renunció solamente al ministerio de obispo de Roma y a los cargos administrativos del Papado, al declarar (discurso ante la curia, 27 de febrero) que él mantendría el "primado petrino", por lo que sigue llevando sobre sus hombros la carga y la vocación de ser el Vicario de Cristo. A eso no se puede renunciar, es una cualidad "ad vitam" otorgada por Cristo a Pedro y sus sucesores
  • Una de las más agudas y encendidas discusiones entre destacados canonistas sigue siendo la que se refiere a la invalidez de la renuncia del Papa Benedicto XVI, al haber sido amenazado de cisma, de muerte y de otras presiones internacionales

El Papa Ratzinger pronunció, ante la curia romana el 27 de febrero, un día antes de tomar el helicóptero para retirarse temporalmente a Castel Gandolfo, un discurso que aclara la situación que guardan los dos "Papas" que actualmente viven en Roma.

En esa alocución se refirió a la invitación que recibió de Dios cuando fue electo sucesor de San Pedro el 19 de abril de 2005. En esa ocasión dijo (párrafo 23) que la vocación que recibió de Cristo es ad vitam (para toda la vida) y que, por ello, nunca podrá renunciar a ella (como siempre lo entendieron todos los Papas en la historia de la Iglesia): "El siempre es también un para siempre, no hay más un retorno a lo privado". "Mi decisión de renunciar al ejercicio activo de ministerio (no al espiritual) no revoca esto (el primado petrino)". 

despedida

Además, Benedicto estableció, ante los órganos jurídicos de la Iglesia, que él conservaría la sotana blanca, mantendría el apelativo "Su Santidad", conservaría las llaves de Pedro en su escudo, y seguiría siendo Papa, añadiendo simplemente el epíteto "emérito". Esto último es muy significativo pues, cuando el Papa Gregorio XII renunció, volvió a ser cardenal, y cuando el Papa Celestino V renunció, volvió a ser monje. No lo estableció así el Papa Benedicto XVI. Él estableció que seguiría siendo Papa, caso totalmente inédito en la historia de la Iglesia.

Ese discurso expresa claramente la convicción de que él seguiría siendo Vicario de Cristo y cabeza espiritual de la Iglesia, y de que solamente estaba renunciando a los cargos administrativos del papado. En su mente, una cosa es el ministerio del obispo de Roma, y otra cosa es el primado petrino, el cual es ad vitam y al que no se puede renunciar. Sic et simpliciter.

Hay que reconocer que si bien la Iglesia ha considerado siempre una ley sagrada que la elección del Papa es ad vitam, es bueno que el Derecho Canónico contemple la posibilidad de la renuncia para casos de extrema gravedad, como puede ser el exilio, la persecución u otra causa grave. En este sentido, la renuncia prevista en el Canon 332 del C.D.C. es como una puerta de salida de emergencia, y es conveniente que exista, tanto así que le ayudó a Benedicto XVI a huir de la amenaza que se cernía sobre su persona y sobre la Iglesia, a pesar de que él era consciente, máxime con el ejemplo heroico de su antecesor, de que la elección papal es ad vitam y no es negociable, como tampoco pueden ser negociables sus cláusulas.

Lo que Benedicto XVI creó, fue una figura parecida a la que observamos en España, Reino Unido y otros países: la figura de un rey, que reviste la soberanía nacional, y la figura de un primer ministro, que se encarga de los aspectos prácticos del gobierno.

La vocación que recibió de Cristo al primado petrino, a ser su Vicario en la tierra, es simplemente irrenunciable "El siempre es también un para siempre, no hay más un retorno a lo privado". Así lo quiso hacer, y así lo hizo.

 

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