La amenaza de la "vacuna" anti Covid Featured

Es oportuno subrayar que una mentira jamás será verdad aunque la mayoría piense que sí lo es, al igual que una verdad jamás será mentira a pesar de que todo el mundo así lo piense. Y es que a la verdad no se llega por consenso, o por democracia. La verdad es simple y llanamente la adecuación al ser.

Lo mismo sucede en el campo médico: no importa que una creencia o medida sanitaria la impongan los gobiernos, o la repliquen las revistas y agencias de salud. La verdad médica es la que se apega a las pruebas científicas y a los resultados.

Esto es lo que hoy está sucediendo con la dizque “vacuna” anti Covid. Casi todos consideran que es necesaria, que es segura, y que funciona, simplemente porque lo repite el gobierno y lo promueven las agencias médicas. Lejos de eso, nos encontramos ante un engaño colosal ideado y financiado por un grupito mundialista de gángsters cuyo propósito es provocar un genocidio a nivel mundial.

Comencemos por decir que ninguna de las marcas que están siendo inoculadas es realmente una “vacuna”. Una vacuna es un agente semejante al microorganismo que causa una enfermedad y se obtiene de formas muertas o debilitadas del microbio, sus toxinas o una de sus proteínas de superficie. Ésta se inocula a la persona y queda en cierto grado inmune a ese microorganismo que en un futuro pudiera entrar al organismo.

En cambio, lo que están inyectando es un suero experimental transgénico de nanopartículas metálicas (el 97% de los laboratorios usa óxido de grafeno, pero otros usan carbomagnetita, hidróxido de aluminio u otros metales magneticos). Éste adenovirus inocula Ácido Ribonucleico mensajero sintético para codificar y modificar el genoma humano transportando un vector que lleva esas nanopartículas a alterar el comportamiento inmunitario de la persona. Pero en absoluto contiene ningún germen que desarrolle anticuerpos.

Por ello, con toda propiedad no debería llamársele “vacuna” sino suero genético experimental. Y experimental porque aún no ha llegado a la fase 4 o 5 de estudio, también por los efectos negativos que está provocando en las personas y, sobre todo, por las consecuencias adversas que ocasionará a corto, mediano y largo plazo.

El campo electromagnético introducido modifica el comportamiento del organismo humano desde el genoma y, entre otras cosas se corre el riesgo de ocasionar una interferencia en el corazón, el cual funciona con un eje electrónico bipolar. Por ello, muchas personas han muerto de infarto inmediatamente después de la inoculación, o a los pocos días de recibirla. En otros casos se quedarán con insuficiencia cardíaca aguda para el resto de su vida.

La inversión eléctrica también produce precipitación de los glóbulos rojos y enlance de los mismos, por lo que se propicia la formación de coágulos. De allí las embolias pulmonares y cerebrales que se están ocasionando.

Una de las situaciones más perversas, para no poner en entredicho la propaganda gubernamental, es que no se está informando a la población acerca de todos los que están falleciendo a causa de la “vacuna”, número que se cuenta en decenas de miles de personas.

Steve Kirsch, fundador del Fondo para el Tratamiento Temprano de Covid y asesor del Comité de Vacunas Covid 19 de la Food and Drug Administration (FDA) de los EEUU expuso, en sesión pública del FDA el 17 de septiembre de 2021, que las vacunas están matando más gente que salvando. También explicó que las variantes de Covid son provocadas por las personas que han sido inoculadas.

Y aquí nos encontramos con dos mentiras que se repiten continuamente: la primera es que toda la gente vacunada que fallece se dice que murió a causa del Covid; y la segunda es que toda la gente con afectaciones pero que no se muere, dicen que los síntomas podrían haber sido peores de no haber estado vacunados. Este sofisma que se repite constantemente no tiene absolutamente ninguna prueba o estudio científico que lo sostenga.

Loretta Bolgan, farmacóloga experta en vacunas, informó que Moderna, Johnson & Johnson y Pfizer, en dos meses y medio han ocasionado más muertes que en la historia de 12 años de todas las vacunas, y que en tres meses AstraZeneca ha ocasionado en Europa más de 3,700 muertes por trombo embolias.

Por otro lado hay que tener en cuenta que las proteínas pico que se producen artificialmente son toxinas, proteínas patógenas que nos enferman, por eso los inoculados siguen contagiando a otros, y por ello entre las afectaciones a largo plazo más comunes en los “vacunados” serán el Parkinson, Herpes, Alzheimer y Cáncer. Y sobre todo, al haber alterado el sistema inmune artificialmente, la “vacuna” dejará a las personas inermes ante otros virus.

Tal vez por ello el Premio Nobel en virología Luc Montagnier escribió que “la vacuna provocará un genocidio en toda la humanidad en los próximos años”. Quienes no mueran de forma inmediata, sufrirán inevitablemente un destino mucho peor que la muerte. No solamente estarán saturados los crematorios, sino que habrá cientos de protestas sociales en todo el mundo pues la gente se sentirá engañada por sus gobiernos cuando descubran la verdad.

Otro de los efectos que se presentarán rápidamente es la esterilidad masculina y femenina, ya que las nanopartículas atacan en primer lugar los testículos (no los pulmones) así como la sincitina que la mujer necesita para el que él óvulo fecundado pueda anidarse.

Por último, es necesario hablar de los trastornos electromagnéticos del grafeno y de los otros minerales vectores, y es que éstos transforman a la persona en un emisor y receptor de ondas electromagnéticas y radiación (una de las razones por las que no se debe someter a ninguna persona inoculada a pruebas de Resonancia Magnética en seis meses después de haber sido “vacunadas”). Una vez integradas en las células neuronales, las nanopartículas de óxido de grafeno actúan como nanobiosensores que tienen dos funciones: recoger las señales eléctricas de nuestros impulsos y pensamientos cartografiando el cerebro; y, neuromodular nuestros comportamientos, emociones y sentimientos. El grafeno se incita y multiplica cuando es estimulado por frecuencias electromagnéticas. De suyo, el grafeno se usa en medicina desde hace muchos años para manipular los canales nerviosos del cerebro.
Por ello algunos se preguntan si el complot mundial Covid-Vacuna no tiene que ver con la proliferación, especialmente en los EEUU y en Europa, de la nueva banda ancha de quinta generación (5G). Pensemos que la tolerancia humana oscila entre los 200 Herzios y los 400 Herzios. Son las ondas de que todos estamos rodeados por los wifi, teléfonos, radios y comunicaciones en general. Pues bien, las ondas 5G suponen una energía real de 1,200 Herzios, es decir el triple del 4G. A partir de los 400 Hz los órganos de las personas como la sangre comienzan a degradarse, sobre todo quienes viven en la proximidad de las antenas emisoras, y la primera manifestación es el insomnio y la desestabilización nerviosa.

Por el 5G, la pérdida de la mielina de las neuronas provocará un aumento exponencial de la enfermedad de ELA (esclerosis lateral amiotrófica), como consecuencia del barrido electromagnético. Otras afectaciones serán el cáncer, la pérdida del equilibrio, alergias severas de origen desconocido así como el incremento de la violencia y del suicidio.

Para tener una idea, el sistema AEGIS de los buques de guerra de la OTAN fueron alterados a distancia por ondas 5G de aviones rusos en el Mar Negro, y se considera, junto con el 6G, una de las mayores armas silenciosas de la nueva guerra electrónica entre China, Rusia y los EEUU.

En el futuro viviremos en un verdadero “océano” 5G. ¿Será por eso que el despliegue de estas torres nunca se detuvo durante la “pandemia”? Era de los pocos servicios “esenciales” que se mantuvieron. Con las posteriores pruebas de tecnología 5G en diferentes partes del mundo, la enfermedad COVID-19 se ha desarrollado en la interacción de los campos electromagnéticos externos y el óxido de grafeno que ahora está dentro de los cuerpos. Recordemos que todo comenzó en Wuhan. Esta fue la primera ciudad de muestra piloto en el mundo donde se instaló la tecnología 5G a fines de noviembre de 2019. Gran coincidencia en espacio y tiempo. ¿Qué es lo que quieren? ¿además de enfermarnos controlar nuestro intelecto y estado de ánimo?

Ahora bien ¿quiénes están detrás de este gran intento de genocidio mundial y cuáles son sus finalidades?

Desde luego, no hace falta mucha investigación para saber que los principales beneficiarios económicos son la Big Pharma, los Sistemas de Salud de los EEUU, las Agencias de Salud Pública, la OMS, la Fundación Bill Gates, la Food and Drug Administration (FDA), el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), los grandes inversionistas y toda la industria y los políticos lacayos que les hacen pleitecía.

Pero, concretamente, podemos elencar a la élite financiera globalista que además de enriquecerse tiene entre sus planes la reducción de la población mundial. Algunos de estos personajes han declarado públicamente que su meta es reducir la población de ocho mil millones de seres humanos a solamente uno y medio. Así lo han expresado sin reserva alguna Ted Turner, George Soros, Bill Gates, Rockefeller y todos aquellos que Daniel Estulin enumera en su libro Club Bilderberg, los cuales deberían ser denunciados por genocidio, terrorismo y asociación delictuosa.

Por cuanto al complot de la plandemia Covid se dividieron el pastel de la siguiente manera: Bill Gates se quedaría con el negocio de las vacunas; George Soros con el negocio de las pruebas PCR (el creador fue muerto 4 meses antes de su aplicación); el Dr. Anthony Fauci controlaría el negocio de las patentes y la doctora Shi Zhengli, en Wuhan, se encargaría de aumentar el nivel de contagio del virus y diseminarlo desde allí. Esto lo hizo en conjunto con el Dr. Ralph Baric, amigo de Fauci. Ambos son los responsables de haber convertido el SARS-CoV-2 en un arma biológica contra la humanidad.

A la Dra. Judy Mikovits, especialista en Biología Molecular que conocía a detalle este plan, Anthony Fauci le dijo “te voy a dar millones si te quedas callada”, cosa que Mikovists rechazó. Heroicamente tuvo que resistir la carcel como represalia y fue despedida del Instituto Whittemore Peterson para Enfermedades Neuroinmunes. Sin temor a equivocarnos, Judy Mikovits debería de ser propuesta para Premio Nobel.

Tedros Adhanom, quien no es médico pero lo pusieron como director de la Organización Mundial de la Salud, es un genocida culpable de la muerte de miles de personas en Etiopía al encubrir tres epidemias de cólera siendo ministro de Salud en su país. A él le tocó el papel de ser el cómplice de la ocultación de la pandemia desde la OMS. Cuando fue electo director de la OMS, los inconformes que protestaban en Ginebra llevaban cartelones que decían “quienes matan no curan”, pidiendo a la OMS el rechazo de Tedros. Además, es acusado como terrorista por Human Rights al haber cometido tortura y violaciones de represión política. Es un auténtico terrorista que perteneció al Frente marxista-leninista de Liberación Popular de Tigray.

Por su lado, el Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, tiene 30 imputaciones penales desde hace 25 años siendo denunciado como “genocida” sobre todo por las miles de personas que mató en los años 80s con su AZT. Desde el 2002 promovió cerca de 4,000 patentes de coronavirus, pruebas, enfermedades y compuestos de ARNm. Esto es muy raro, pues nunca registras patentes que no vas a comercializar. El 28 de abril de 2003, el CDC presentó el registro de la patente del SARS-Cov-2, y cinco días después, Sequoia Pharmaceuticals recibió $935,000 dólares y registró la patente (US 7151163) por un tratamiento con el mismo virus. ¿Cómo puedes registrar una patente para el tratamiento de un virus descubierto apenas 5 días antes? Es una simple pregunta.

Según el Dr. David Martin, lo que la CDC hizo fue pagar para mantener esa patente en secreto: “alguien sabía que esto se iba a volver un gran negocio”. Cabe señalar que también la Fundación Melinda & Bill Gates invirtieron en ese negocio. Desde el inicio de los 2000, Martin, fundador de M-CAM International, había empezado a encontrar muchas patentes que violan las leyes biológicas y químicas. En 1999, el Dr. Anthony Fauci había financiado una investigación para crear una réplica infecciosa recombinante de coronavirus. En 2002, el Dr. Ralph Baric con otros colegas de la Universidad de California del Norte, presentaron la patente de un recombinante de ese coronavirus, y un año después se tuvo el primer brote de SARS-CoV-2.

El Dr. Frank Plummer (muerto en el 2020), virólogo, anunció públicamente que en 2018 le robaron la cepa del coronavirus. La mano derecha de Fauci, Brit Peter Daszak, pidió dinero a la Agencia para Proyectos Avanzados de Defensa (DARPA) para financiar el laboratorio de Wuhan. El 29 de diciembre de 2019 Fauci le refirió a otro biocientífico del Instituto de Salud, Rick Bright, que este virus catalizaría la nacesidad mundial de las inyecciones de ARNm, y que dicho virus aparecería en China en breve: “gracias a un evento inesperado conseguiremos implantar la vacuna ARNm obligatoria en todo el mundo”. A mediados de ese mismo año de 2019, Bill Gates adquirió 55 millones de dólares en acciones de BioNtech y 3 meses después se logró el cultivo del primer virus.

Concluyamos preguntándonos qué se puede hacer. Y a ello haría tres respuestas: lo primero es denunciar a estos gángsters que pretenden hacer un lucro de la reducción de la población mundial. En alguna ocasión le preguntaron a George Soros si él se considera una persona moral, a lo cual respondió: “yo no soy moral, lo único que me interesa es el dinero, y éste lo conseguiré como sea”.

Lo segundo es evitar las fake news, toda la información oficial que nos presentan los gobiernos, las agencias de salud, los médicos no informados, las redes sociales que promueven la mentira también por intereses económicos, como facebook, youtube, instagram y todas aquellas que censuran la verdad.

Lo tercero, saber que existen dos remedios para quienes se han enterado de la verdad de la “vacuna”, se han arrepentido de habérsela inoculado y quieren extraer de su cuerpo las nanopartículas magnéticas: la Zeolita ( tomar 1 cucharita del polvo por 21 días), o bien el Dimetilsulfóxico (DMSO) cutáneo, en donde se introdujo la inyección, acompañado de Dióxido de Cloro diluído tomado durante 21 días.

Pero lo más importante es tomar conciencia de que nos encontramos ante una guerra espiritual. Ponernos del lado de la verdad es situarnos con Jesucristo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. “La verdad os hará libres”. “No habrá nada oculto que no llegue a saberse”.

Los mundialistas que tratan de controlar a la población mundial y reducirla son peones de Satanás, están operando su plan contra el Creador desde la oscuridad.

Y en esto no hay medianías. Muy claro lo dijo Jesús: “quien no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama”.
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Last modified on Domingo, 17 Octubre 2021 20:03
José Alberto Villasana Munguía

José Alberto Villasana Munguía es escritor y analista de escenarios políticos, económicos y religiosos internacionales.

Estudió Teología (Universidad Gregoriana de Roma), Filosofía (Universidad Angelicum de Roma), Humanidades Clásicas (Centro de Estudios Superiores de Salamanca, España) y Comunicación Internacional (ITAM, México), especializándose en Escatología desde 1995.

Es Consejero Académico del Instituto Internacional de Derechos Humanos.

Es miembro directivo del Club de Periodistas de México.

Es Presidente de la asociación civil Vida para Nacer.

Ha recibido en tres ocasiones el Premio Nacional de Periodismo en categorías de Investigación de Fondo.